Ahora encontramos al escritor sin encontrar paz alguna
Se dio cuenta que la hoja en blanco no era su mejor intento
Buscando desesperadamente inspiración alguna
Ya no soportaba un cigarrillo más
Salió a la calle miró todo tipo de avisos y ninguno pudo satisfacer su necesidad
Volvió deseoso por mirar la hoja de nuevo
Seguía igual…
Prendió la televisión,
¡Mierda! No hay nada!!
Que más podría hacer
El silencio era imposible de romper
Ya no lo molestaba
Se hallo siendo uno solo con el silencio
El era su propia inspiración pero su voz lo irritaba
Su reflejo le sacaba de quicio
Ya nada lo satisfacía
Fue capaz de llamar a su deseo
Solo para escuchar su respiración
Su orgullo lo condenó a ser quien es
Anhelo tranquilidad, anhelo fastidio anhelaba sentir algo
Algo que lo llevara a escribir cualquier cosa
La tranquilidad ya la había tratado buscar y nunca la sintió propia
Solo quedaba el fastidio pero no el fastidio de vivir
Sino el fastidio que le daba la esperanza de una futura comodidad
Abrió la llave del agua tan solo un poco
Lo suficiente para que solo cayeran ciertas gotas
Cerró los ojos y pasó la noche acostado en el baño
Esperando por un mañana
Esperando por un oportunidad más
Soñando con una palabra que acabara con su delirio.
viernes, 29 de febrero de 2008
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